Rapel

El campamento más salvajemente divertido

Dos intensos días de aprendizaje, diversión, juegos, dinámicas, competencias, pero sobretodo mucho compañerismo se vivieron en la edición 2015 del Campamento Borregos Salvajes.

75 estudiantes de secundaria y preparatoria, arribaron al Tecnológico de Monterrey Campus Central de Veracruz, desde diversas ciudades del estado, para ser parte de este divertido encuentro y vivir experiencias que marcaran sus vidas.

Los expertos en campamentos y actividades extremas “Watusi watoto camp” del famoso zoológico Africam Safari, fueron los encargados de comandar a las tribus y darle el toque de adrenalina a cada uno de los retos que se presentaban. Los equipos no tardaron en formarse, mientras que las amistades se consolidaban al ritmo en que el día avanzaba.

La naturaleza hizo lo suyo, sumándose al evento con un sol radiante y un excelente clima, que permitió que los chicos se deslizarán sobre una cascada de espuma en una de las pendientes del campus.

Mientras algunos de los equipos se deshacían del calor, algunos otros ponían a prueba su talento para emprender, desarrollar o innovar en los talleres académicos, otros tantos se preparaban para eliminar uno de sus más grandes miedos, y descender desde una altura de 20 metros, el edificio de Aulas II, el cual además ser centro de aprendizaje de carreras profesionales, estos dos días fue convertido en un muro para hacer rapel.

Desde los más pequeños hasta los chicos más tímidos o intrépidos, fueron presa de los desafíos que trajo consigo la oscuridad de la noche, la cual los retó a cumplir sus objetivos, planeando estrategias extraordinarias, atravesando un largo recorrido y trabajando en equipo para lograr la victoria, en una dinámica de acecho.

La fogata no debe faltar en ningún campamento, por lo que el cierre del primer día de actividades fue realizado con canticos y baile alrededor de la luz.

El segundo día no fue menos divertido, ni menos extremo, pues el paso de soldado, hizo a más de uno echarse hacia atrás al ver lo que la dinámica pretendía: cruzar un riachuelo colgado de un arnés, muy al estilo tirolesa.

Los valores del Tec: innovación, visión global, trabajo en equipo, integridad y sentido humano, fueron puestos en práctica a lo largo de cada una de las actividades, así mismo los tres pilares del modelo educativo Tec21.

Luego de estos dos días de colaboración, el campamento llegó a su fin, no sin antes reconocer el trabajo, esfuerzo y confianza que los participantes depositaron en esta institución, que les abrió las puertas esperando que este encuentro se quede en sus memorias como una experiencia inolvidable.

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